La Muchacha de Manizales, invitada al Festival Centro 2020

La Muchacha

Manizales - Colombia

Yo no sé si en esta vaina de ser artista quepa lo que significa vivir una vida de tránsito, quepa loque implica llegar a muchas casas y ser parte de familias distintas en un mes, tener muchas mamás que se disponen a cuidarte en 5 días de hospedaje en su casa, no sé si quepa el impulso de intentar cuidar la garganta de pola y porro o de mirar para adentro en los momentos de soledad que se quieren pero no se tienen. Puede ser que lo que me mueve a hacer esta vaina es las meras ganas de estar con la gente o la rebeldía de haber dejado muchas cosas tiradas para dedicarme a cantar.

Esta muchacha no pretende más que viajar y hacer discos con cuanta cosa se le ocurra, esta muchacha ha empezado a entender que vivir aquí le tiñe el sonido de tierras bravas, llenas de lomas y problemas a los que este canto no les puede ser ajeno. Al frente de tantas preguntas o cosas que pasan si hay algo que tiene que quedar claro y es que en este oficio hay que pararse en muchas rayas distintas, unas más anchas que otras, pararse duro para enfrentarse a la precariedad de esta economía, aunque no se racione mucho. Somos cantantes en el sistema, que pelean con el sistema pero que necesitan la plata del sistema pa hacer todas las vainas y de alguna manera desenvolverse en las formas de vida que nos vendieron, aunque con un poco más de riesgos, aunque un poco más felices.

Desde enero de 2017, hasta quién sabe cuándo, hasta quién sabe dónde, cantole yo a la Colombia, a la casa y al continente. Me mantengo en muchos ranchos, como si fuera yo de muchas partes, le cojo el ritmo al terreno y lo traigo pa la guitarra. Torpe y a veces ronca como un tambor, de vez en cuando le jalo al rap y le trabajo pa pagarme los discos que ya son 2 después de tanto viaje. El primero se llama POLEN, parido en 2018 y el segundo se llama CANCIONES CRUDAS que sale a compartirse en febrero de 2020 junto a los parceros del sello INCORRECTO. Me paseo por los festivales nacionales cantándole a los páramos, al río y a los días de tristeza en las busetas, a lo sagrado que es el maíz y el alimento; voy sola, llenándome la historia a punta de cantatas en los espacios donde hayan oídos que escuchen, pregunten y tomen cerveza conmigo después de los conciertos.